La multiplicación de las Isidoras: STEM desde la infancia

La multiplicación de las Isidoras: STEM desde la infancia

¿Qué es STEM y cómo llegó a mi vida?

He reflexionado sobre el concepto STEM. Por si no lo sabes, se trata de un acrónimo que surge de las iniciales de Science, Technology, Engineering y Mathematics. Su enfoque busca desarrollar un pensamiento integrador de estas disciplinas del saber, adaptado a las necesidades de cada persona.

Conocí este término a fines de 2024, cuando comencé a buscar juguetes educativos para distribuir en mi tienda online. Fue entonces cuando descubrí que existía una categoría específica de juguetes STEM, que hoy en día es parte fundamental de la especialidad de Importadora Bandu.


Un emprendimiento con propósito

Actualmente, me encuentro preparando la postulación al primer fondo de financiamiento en el que participaré como empresa. Este proceso me ha cautivado por completo y, por sí mismo, me ha motivado a aprender todo lo necesario para llevar adelante un emprendimiento exitoso.

Fue muy emocionante para mí notar que, al abrir el sitio web de la fundación patrocinadora de este concurso, había dos publicaciones sobre el concepto STEM. En ambas se destacaba la importancia de que más mujeres jóvenes accedan a carreras STEM.

En ese instante comprendí que, por un lado, existen instituciones dedicadas a fomentar esta integración de habilidades en jóvenes y adultos (de hecho, cada año otorgan becas a mujeres que cursan carreras STEM de al menos cinco semestres de duración). Y, por otro lado, mi empresa entra en juego en la primera etapa de este ciclo: contribuyendo a despertar vocaciones científicas desde la infancia.


Mi experiencia en el aula: reduciendo la brecha de género

Esta comprensión me inspiró a seguir adelante con esta visión y me llevó a recordar algunos momentos que viví este año como profesor de un cuarto básico, donde pude aportar a la reducción de la brecha de género que afecta a muchas niñas, especialmente en el aprendizaje de las matemáticas.

El primer recuerdo tiene que ver con el análisis que solía compartir con el curso a partir de los resultados de los mini test de cálculo mental que aplicábamos en clase. Era evidente que los cinco puntajes más altos solían ser obtenidos por los varones, mientras que las niñas se ubicaban en posiciones intermedias.

Por eso, solía animar a las niñas a superarse a sí mismas en el cálculo mental. Y, como curso, muchas veces celebramos juntos cuando lograban reducir esa brecha.


Isidora Vivanco: el rostro de lo que puede ser

El otro recuerdo que tengo es el de un reconocimiento público que hice a una niña muy especial de ese cuarto básico. Su nombre es Isidora Vivanco (sus padres me autorizaron a mencionarla aquí).

Cierto día, sin haberlo planificado, suspendí brevemente la clase para dirigirme a ella. Le dije que la veía como una niña brillante, que destacaba por su inteligencia y por ser una alumna muy hábil en todas las asignaturas. A ello sumé su hermoso carácter y su madurez, a pesar de tener solo nueve años. Terminé deseándole que Dios la bendijera y le aclaré que, en mi opinión, podría dedicarse a lo que quisiera en el futuro y que, dondequiera que estuviera, seguramente sería un gran aporte para nuestro país.

Por si acaso, hacer reconocimientos públicos a mis alumnos era una de mis características. Ellos lo sabían bien, por lo que, en lugar de sentir envidia, se alegraron genuinamente por Isidora. Ese fue su momento.

¿Y por qué recordé a ella? Porque es un gran ejemplo de cuán valiosas pueden ser —y son— las mujeres. Sin duda, este mundo necesita personas tan especiales como ella... personas en quienes se pueda confiar y que puedan brindar un gran servicio a los demás, ya sea que elijan carreras STEM o no.


La secuencia virtuosa: de la infancia al mundo laboral

Cerrando la historia, imagina la secuencia virtuosa que puede darse:

Desde la infancia, padres y madres, profesores y escuelas, y empresas como la mía, contribuyendo para que niños y niñas experimenten con conocimientos, experimentos, instrumentos tecnológicos y juguetes STEM (como microscopios, kits de construcción o de robótica).

Más adelante, en ellos despierta el interés por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y/o las matemáticas, hasta el punto de descubrir vocaciones en esas áreas.

Y en la juventud, aparecen en sus vidas instituciones de educación superior (universidades, institutos o centros de formación técnica), junto con organismos del Estado y fundaciones que les apoyan con becas para impulsarlas hacia la titulación y su inserción en el mundo laboral.

Ya lo veo: una multiplicación de niñas como la alumna que mencioné. Una maravillosa multiplicación.


Y ahora, una primicia: talleres gratuitos STEM

No tenía pensado terminar este blog con esto, pero acabo de decidir darles una primicia que desarrollaré en futuras publicaciones: estoy buscando oportunidades para ofrecer talleres gratuitos, con demostraciones de mis juguetes STEM, dirigidos preferentemente a niños y niñas de establecimientos vulnerables de nuestra región de Valparaíso.

El objetivo es claro: democratizar el desarrollo de habilidades STEM.

Por lo tanto, si tienes algún contacto que quiera recibirnos un día, no dudes en avisarnos.


Porque cada niña que hoy juega con un microscopio, mañana puede estar descubriendo una cura o construyendo un puente. Y ese es el país que quiero ayudar a construir.


Santiago Castro Leguizamón
Importadora Bandu

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